LO QUE CREEMOS
En el principio creó Dios los cielos y la tierra (porque toda casa es hecha por alguien, pero el que hizo todas las cosas es Dios) y vio Dios todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera.
La caída
Pero el pecado entró en el mundo por la desobediencia de un hombre y por el pecado la muerte.
Y así, la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Por la desobediencia de un hombre todos fuimos hechos pecadores y el pecado reinó para muerte.
No hay justo, ni aun uno. No hay quien busque a Dios. Todos nos desviamos. Como ovejas, nos descarriamos. No hay quien haga lo bueno.
La gracia que abunda
Pero así como por la desobediencia de uno -todos- fuimos hechos pecadores… por la obediencia de Otro, Jesucristo, muchos serán perdonados.
Si por la desobediencia de uno murieron muchos, abundará mucho más para muchos la gracia y el perdón de Dios por Otro: Jesucristo.
Si por el pecado de uno reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por Otro; Jesucristo.
Así es como Dios mostró su amor para con nosotros: en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo para que todo aquel que en Él cree no se pierda y tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo a condenar al mundo, sino para que el mundo, -tú-, seas salvo por Él.
Cristo se humilla
Y Cristo Jesús, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz.
La cruz
Así llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.
Azotado, herido de Dios y abatido. Herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por su llaga fuimos curados.
Jehová cargó en Jesús el pecado de todos nosotros y Jesús, clavado en la cruz, clamando a gran voz dijo: ¡Consumado es!
Y habiendo inclinado la cabeza, murió.
Mas al tercer día resucitó.
Victoria sobre la muerte
Y ahora Cristo nos da vida juntamente con Él. Perdona todos nuestros pecados, anulando el acta de las sentencias que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Triunfó sobre ellos en la cruz.
Por lo cual Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre.
Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.
El llamado
Escucha, porque te habla Jehová:
Venid, dice Jehová, y estemos a cuenta: Si -tus- pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Venid a mí todos los que estáis cargados y cansados, y yo os haré descansar.
Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados.
Deje el impío su camino, y el hombre pecador sus pensamientos… vuélvete a Jehová, Él tendrá misericordia de ti.
Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.
¿Crees esto?
La nueva vida
Pues ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
¿Qué, pues, diremos? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?.
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
¿Quién es el que condenará si Cristo murió y resucitó? ¿Quién nos separará del amor de Dios?.
Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.
La carrera y la alabanza
Por tanto, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de -nuestra- fe.
Él es nuestro Dios: Si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón porque,
¿Cómo escaparemos si despreciamos una salvación tan grande?
Alabad a Jehová porque Él es bueno, y para siempre es su misericordia.
La invitación
Esto es lo que predicamos: la Biblia.
Y esto es lo que anunciamos: la salvación de Dios a todo aquél que crea en Él.
Necesitas, como lo necesitamos todos, reconciliarte con Dios.
Dios se ha acercado a buscarte. Ha muerto en tu lugar por tus pecados y ahora te llama:
“Arrepiéntete y cree en mí”.
Le necesitas. No llegues a Su presencia cargado con tus pecados; déjalos en la Cruz de Jesús y sé salvo/a. Pon este deseo sincero en tu corazón y acepta al Gran Dios de los cielos como tu Señor y Salvador personal.
Si tienes dudas sobre «¿cómo hacer esto?» o quieres saber más sobre el mensaje de Dios en su Palabra, no dudes en contactar por nosotros.
Para esto estamos aquí; para acompañarte en ese momento tan crucial de tu encuentro personal con Jesús y para acompañarte en tu nueva vida caminando al lado de Cristo hasta reunirte con Él.
Los hermanos/as de esta humilde iglesia te saludan, deseando que Dios en Su bondad te bendiga según tu necesidad personal.
Referencias bíblicas
Este texto es una recopilación de los siguientes pasajes bíblicos:
- Génesis 1:1
- Hebreos 3:4
- Genesis 1:31
- Romanos 5:,19,21
- Isaias 53:6
- Romanos 3:10-12
- Romanos 5:8,19,15,17
- Romanos 5:12
- Juan 3:16-17
- Isaias 45:22
- Filipenses 2:5-8
- Isaias 53:1,4,5,9
- Mateo 27:50
- Juan 24:30
- Hechos 16:31
- Juan 11:26
- Colosenses 2:13-15
- Filipenses 2:9-11
- Isaías 1:2,18
- Hechos 3:19
- Isaías 55:7
- Mateo 11:28
- Romanos 8:1
- Romanos 8:31,33-35,
- Hebreos 12:1,2
- Salmo 95:7-8
- Hebreos 2:3
- Salmo 107:1